La epicondilitis lateral o también llamado “codo de tenista”, debido a que esta patología inicialmente apareció asociado a este deporte, aunque puede aparecer en cualquier tipo de paciente. Su incidencia a disminuido en el tenis, con el uso de raquetas mucho más livianas.
Esta patología consiste en una alteración de la vascularización, desestructuración de las fibras tendinosas, produciendo micro roturas a nivel del epicondilo lateral o cara externa del codo. No hay inflamación a pesar de la terminación "itis".
Los tendones más afectados suelen ser el ECRB (Extensor Carpi Radialis Brevis) y el ECD (Extensor Comun de los Dedos).
Los síntomas son más frecuentes en el brazo dominante y se atribuyen a movimientos repetitivos de extensión de la muñeca alternando con la pronación y supinación del antebrazo.
El paciente refiere dolor en la cara lateral del codo, este dolor se exacerba con la extensión activa de la muñeca o la flexión pasiva de la muñeca con el codo en extensión. El paciente refiere molestias en la cara lateral del codo incluso con actividades típicas de la vida diaria, como por ejemplo el simple gesto de sujetar una taza de café.
Una radiografía simple ocasionalmente puede revelar una calcificación en la zona de inserción de la masa extensora. La resonancia (RNM) es la prueba de elección para evaluar la integridad del complejo ligamentoso lateral del codo y el grado de rotura en el origen de los extensores.
El tratamiento inicial debe ser conservador: consiste en reposo deportivo, evitar esfuerzos, analgésicos y terapia física manual, los estiramientos y el fortalecimiento progresivo de la musculatura del antebrazo.
La infiltración local con corticoide, puede ayudar antes de iniciar la terapia física, sin embargo este tipo de tratamiento en ocasiones puede debilitar el tendón, lo cual empeora el pronóstico.
El uso de toxina botulínica inyectada, puede ser útil al crear una parálisis parcial del aparato extensor, relajando la zona de inserción de los extensores. Sin embargo, se necesitan más estudios que demuestren su real eficacia.
En cuanto al uso de ortesis, la más usada es una banda que se pone en la zona proximal del antebrazo (cincha epicondílea), reduciendo la tensión producida en el origen de los extensores.
El uso de ondas de choque extracorpóreas, puede ser un tratamiento útil, aunque no se conoce exactamente su mecanismo de acción, se cree alivia los síntomas al bloquear los receptores nociceptivos del dolor, aumentando la permeabilidad de las células del tendón (tenocito) e induciendo la reparación.
El tratamiento quirúrgico, se recomienda cuando el dolor persiste a pesar de haber intentado el tratamiento conservador por un mínimo de 6 meses.
La cirugía consiste en retirar todo el tejido degenerado, especialmente el perteneciente al extensor carpi radialis brevis. La reparación del mismo no ofrece ventajas vs el desbridamiento.
La cirugía puede ser abierta o por técnica mínimamente invasiva como la artroscopia.